Archivos Mensuales: marzo 2016

Marco dos catro abades

VALLE
                Ó fondo explanada da PLISAN dende o alto de Fiolledo

No val do rio Xuliana, entre As Neves e Salvaterra, acometeuse unha descarnada escavación para construir a PLISAN (Plataforma Loxística Industrial Salvarerra Neves), antes utilizada para sacar barro e coios ata os miolos da terra, que deixaron á lus do día restos arqueolóxicos, como unha especie de forno fenicio e formas esféricas de barro, con feitura de mamas, que deron os topónimos mámoas da Salgosa, mámoas do Pazo, San Pedro da mámoa, telleiras da mámoa, etc. Tamén fixeron recordar pedras case esquecidas, coma o Marco dos Catro Abades e as Almiñas de Gumero.

MARCO 4 ABADES

O Marco é un bloque de granito silvestre, con catro caras marcadas coas letras iniciais de catro parroquias, Liñares, Tortoreos, Meder, Fiolledo. Falamos, pois, dun sinal divisorio da primitiva xurisdicción eclesiástica, anterior ós modernos lindes virtuais do catastro municipal. A ubicación orixinal estaba na bucólica paraxe da Fonte dos Porcos, pero fai uns anos desplazárono uns 500 metros ó monte da Carboeira, por mor das obras.Según contan os máis veteranos, por oirllo aos seus avós, neste eixe divisorio, en tempos da Galicia máxica, xuntábanse cada Domingo de Pascua os catro abades das devanditas parroquias, ao remate da bendición, beixar a cruz e dar a “pax tecum” nas casas dos barrios inmediatos, Pombal de Santa María de Liñares, lugar do Monte de Santiago de Tortoreos, a Roda e Costoya de San Adrian de Meder e a Salgosa de San Paio de Fiolledo.

Nesta xuntanza pastoral felicitábanse as Pascuas e falaban das encomendas recíprocas.Tamén sería propio compartir o artesán Bolo de Pascua”, que se facía en cada fogar a base de fariña, ovos e mel, para agasallar ós seus párrocos no día grande, no que as humildes casas eran fregadas e perfumadas con herbas aromáticas.

ABADES
Xuntanza de Abades diante da capela de Corzáns anos 20. Don Juan de Tortoreos, Don Enrique e seu tío Don Evaristo Senra de Taboexa e Don Manuel de Leirado con outros señores (Blog de A. Míguez)

O “Bolo de Pascua” viña a ser unha lambetada, parente da pasteleira Rosca de Pascua e de Reis, que leva unha faba e figuriña de rei escondidas, coa mensaxe: “Si é faba o que topes, este postre pagarás; máis si topas a figura, coroado rei serás”. Ritual imitado das festas Saturnais da Roma clásica, cando escondían unha faba dentro de tortas redondas, e quen a topase era nomeado “Rei da Faba”, sinal de mala sorte.

ALMIÑAS DE GUMARO

Almiñas de Gumaro
Almiñas de Gumaro

Outra pedra, que non tivo a mesma sorte de conservarse, era as ALMIÑAS DE GUMARO, víctima da codicia ou ruindade de algunos desaprensivos, que no ano 2004  atrevéronse a espoliar. Era un monumento relixioso típico do rural galego, símbolo da ancestral e misteriosas “encrucilladas”, das que falan Castelao e Taboada Chivite.

Resulta inexplicabel que alguén tivese a osadía de roubalas, ignorando a carga simbólica e histórica deste lugar, onde tiña a sua razón de ser, un camiño fundo preto do barrio da Carqueixa.

Completaba o monumento unha pedra troncocónica de anclaxe, das usadas como peso das lagaretas, e máis outra piedra esferoidal, que servía de asento ao camiñante onde poder descansar e reflexionar a premonitoria sentencia da inscripción: “como te ves me vi, como me ves te verás”.

Pola dedicatoria sabemos que foi costeada por ANTONIO CERDEIRA, ano 1799. Ata fai poucos anos algúns veciños turnábanse para levar un farol encendido e viven persoas que recordan promesas de vir de rodillas dende os eidos as “almiñas”.

 

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Pedro Madruga en Salvaterra

IGLESIA SALVATERRA

HUELLAS DE PEDRO MADRUGA

En las murallas que serpentean, con agallas afiladas, la acrópolis de Salvaterra retumba o son das murallas en las noches de verano, pero también palpita el eco de Pedro Madruga, el enigmático Conde de Camiña, Vizconde de Tuy, Señor de Salvaterra y Soutomayor, Mariscal de Bayona, títulos concedidos por el rey  de Castilla Enrique IV. Dueño prácticamente del sur de Galicia en el siglo XV, llamado “o noso rei” por el pueblo, era enemigo acérrimo de los Sarmiento de Salvaterra, llegando a degollar a uno y mantener preso a otro 5 años.

Pero  la ambición de querer juntar sus posesiones de Galicia con las de Portugal le llevó a apostar por Juana la Beltraneja en el pleito sucesorio con Isabel de Castilla y, al  ganar ésta y firmarse la paz de las Tercerías de Moura en 1480,  Pedro Madruga cae en desgracia, es traicionado por el propio hijo primogénito, Don Alvaro, que acepta colaborar con los Reyes Católicos, apoyado por su madre, la portuguesa Teresa de Tábara. A cambio recibe el título del Señorío de Salvaterra.

Cansado y humillado, Pedro Madruga se refugia en Portugal, deshereda y maldice al hijo traidor y deja atrás una sombra de desgracias familiares, dignas de la más clásica dramatización Shakesperiana. En la fortaleza de Salvaterra aún palpitan las huellas de los convulsos sucesos.

TUMBA DE LA CONDESA. A su hijo Don Álvaro poco le duraron las prebendas, acusado falsamente de querer atentar contra el rey de Portugal, es encarcelado y torturado y se salva por intercesión de los Reyes Católicos. Finalmente muere en Valladolid, pero el verdadero chispazo del drama salta con el asesinato de la hija política de Pedro Madruga, II Condesa de Camiña, DOÑA INES ENRIQUEZ, viuda de Don Álvaro, víctima de la emboscada tramada por su propio hijo, Don Pedro, III Conde de Camiña, cuando pasaba por el Puente de Mourentán (Crecente).

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La tumba de la infortunada Condesa fue descubierta intacta, por casualidad, en las recientes excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la fortaleza de Salvaterra en el año 2006.La losa que la cubre se partió al levantarla, es del tipo lauda gótica, artísticamente labrada con nombre, la causa de la muerte y el escudo heráldico de la familia, también las citas 1515, 49 años.

No se hizo en ella análisis forense y sería útil que el Servicio de Arqueología de la Xunta de Galicia, que practicó la excavación, realizase una inspección de los restos humanos, hoy con las nuevas técnicas osteológicas y biomoleculares, como sucede con las necrópolis medievales, para aclarar este dramático suceso del que se cumplen ahora 500 años.  En estos momentos la citada lápida quedó integrada en el pavimento del paseo, perdiendo poco a poco el brillo que tenía en la fotografía de aquel año.

GUERRA DE RESTAURAÇAO. En el año 1642, los herederos políticos del Conde de Camiña quisieron recuperar el patrimonio, supuestamente expoliado, en la Galiza irredenta  declarando la Guerra de Restauraçao comandada desde Monçao por el general de las armas lusitanas Conde de Castel Melhor. Tomó Salvaterra, como cabeza de puente para seguir avanzando hacia Vigo, en una “acción täo travada entre estas duas naçoes das máis valerosas do mundo”, como el mismo general calificó.

MURALLAS RECINTO

FUERTE S.S.La ocupación de Salvaterra duró 16 años y durante ese tiempo levantaron las recias murallas de planta estrellada, tipo Vauban, que hoy contemplamos, con baluartes cara al norte, para impedir un ataque por tierra, y fachada cara al rio, decorada con monumental puerta blasonada de tres escudos.

Y aquí se pararon, sin avanzar al interior ni llegar a la inmediata y ansiada plaza de Vigo, donde sus habitantes ya se habían pertrechado y levantado el Fuerte de San Sebastián, unido al ya existente del Castro, como recuerda la placa que dice: “ergueuse con motivo da Guerra de Restauración Portuguesa (1640-1668)”.

MURALL2

Toda la actividad lusitana se centró, por tanto, en la fortaleza de Salvaterra, y recuperada la villa en 1659 las autoridades españolas picaron los símbolos de estos escudos, sin dejar muestra. Dice el Dr. José Garçao Gomes en su libro “Monçao e seu Alfoz” que el cerco fue desastroso y destruidos los documentos, el Foral Manuelino del s. XVI fue encontrado cerca de Vila Real en el año 1673.

Por tanto, de los escudos sólo quedan en su sitio las coronas, la central con diademas del Escudo Nacional Portugués y las laterales perladas, propias de condes. Aunque no consta la identidad de éstos, por la referida falta de documentación, no debía quedar en el olvivido el recuerdo al Conde de Camiña, su mentor histórico, y al de Castel Melhor, el héroe de la contienda. ¿Y qué mejor sitio que la puerta de entrada, rodeados con el collar de la Orden de Cristo y cruz acanalada de la Dinastía de Braganza, que representan la heráldica de dominio?

Entre los escombros también quedan los bajos del castillo, mandado construir por Pedro Madruga en la zona más elevada de la fortaleza, donde modernamente se edificó la llamada Casa do Conde. Igualmente quiero ver en el frontón y las columnas, que ahora están en la puerta de la Iglesia Parroquial, los despojos del Convento de San Francisco, fundado en el Alto da Fonte (extramuros) en 1603 por el Primer Conde de Salvaterra, Don Diego Sarmiento, por deseo de su bisabuelo, Don García Sarmiento de Sotomayor, gran devoto de los hijos de San Francisco, así mandado en el testamento del año 1523 y derribado para construir las murallas. Aunque la Iglesia había sido construida en 1580 por Bartolomé Hermosa (según Javier Guede en su libro “Salvaterra villa milenaria”), tras la Guerra fue reconstruida a cargo del Cabildo de Santiago en 1669, y las figuras esculpidas hacen recordar al Santo de Asís.

En el friso del frontón aparecen cabezas de animales y en el plinto de las columnas relieves de armadura (yelmos, rastrillo, manopla, brazal y peto), pues Don García era militar y poeta, mitad monje, mitad guerrero, y estos símbolos parecen atados al cordón de San Francisco (una hipótesis).

PEDRO MADRUGA NAVEGANTE. ¿Cuál sería el final del intrépido Conde de Camiña? El cronista contemporáneo Vasco da Ponte, hace pensar que por amor propio decidió volver a cruzar la frontera y pedir perdón a los Reis Católicos en Alba de Tormes, pero allí se le perdió la pista.

Dice el referido cronista que una noche de 1486 desapareció repentinamente “rezad por su atormentada alma, que Dios tenga, pues su cuerpo nadie sabe donde fue a parar” (1). Tal vez cayó en nocturna emboscada de conjurados o disfrazado de navegante con el nombre de Cristóbal Colón conquistó América, tesis que sostiene el incansable Alfonso Philippot y otros esforzados escritores más recientes. De ser así, hay que reivindicar que antes de cruzar el Atlántico cruzó muchas veces el Río Miño por Salvaterra.

 PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO. De estas curiosas evidencias existe amplia bibliografía y reportajes documentados. Falta una mayor protección física y señalización adecuada, pues el turismo que viaja a Galicia tiene en la cultura y en la gastronomía su principal atractivo de destino y resultaría muy didáctico colocar al pie de estas emblemáticas huellas, ahora indiferentes a los ojos de los visitantes, una pequeña leyenda explicativa. Pues bajo estos hechos históricos están realidades humanas, comerciales e incluso afectivas que siempre existieron, incluso antes de la supresión de las fronteras administrativas, como revelan los llamados pases de favor para los “rayanos” y las policías de cada lado intercambiaban pases, conocidos por “caro colega”, para visitar las dos villas.

Lo mismo pensaba el poeta monçonés, Joao Verde, cuando contempló Salvaterra desde el estratégico balcón de su Monçao natal, “Mira Espanha”, le inspiró estos conocidos versos de entrañable vecindad:

Vendo-os assin tao pretinho / a Galiza mailo Minho/sos como dois namorados / que o río traz separados/quasi desde o nascemento/Deixalos pois namorar /xá que os país para casar / llhes nao dan consentemento:

(1) Francisco de Pablos, fascículo 10, pág. 152, “Mitos y leyendas de Galicia”, Faro de Vigo, 1993

                                                                         Vigo y Fiolledo, Febrero de 2016

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